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miércoles, 20 de junio de 2012

Los jornales del desconcierto

Los jornales del desconcierto
Henin-Beaumont es una población situada al noreste de Francia, en la región de Pas-de-Calais y formando la undécima circunscripción electoral del distrito.
La ciudad es uno de los núcleos históricos de la comarca minera,
con una larga tradición obrera que la hizo referencia del anarquismo de hace un siglo y que la convirtió en reducto municipal de comunistas y socialistas. Con unos 25.000 habitantes, la crisis del carbón frenó su desarrollo y cuando, en 1970, se cerró la última mina de la zona, el pueblo se convirtió en una reserva de jubilados y parados que fue construyendo la actual imagen decadente.
Por otro lado, el penúltimo alcalde socialista fue destituido en 2009, acusado de corrupción y falsificación de documentos. Un pueblo obrero y de izquierdas herido en sus concepciones más íntimas.
Los ojos de muchos europeos escrutan lo que está pasando a Henin-Beaumont, cuando el comportamiento electoral de sus habitantes se ha convertido en paradigma de lo que puede ocurrir en muchos otros lugares del continente.
En las pasadas elecciones presidenciales francesas emergió un considerable voto de extrema derecha, del que se benefició la candidata Marine Le Pen (35,5% en la primera vuelta).
El voto de la ciudadanía hacía un cambio radical y cuestionaba la larga tradición de la comarca. El Front National daba un paso más, y la misma Marine ahora se ha presentado como candidata de esta circunscripción en las elecciones legislativas.
El Frente de Izquierdas de Jean-Luc Melenchón aceptó el desafío y durante la campaña el mudado candidato-vestido perfecto con corbata roja-se enfrentó a muerte a la candidata derechista, con informales pantalones vaqueros y jersey negro.
El pasado domingo, los antiguos irreductibles votantes de izquierdas depositaron la papeleta favorable a Le Pen, abandonando pasadas fidelidades mantenidas hasta en épocas difíciles. La derecha emerge con fuerza.
Antes de iniciarse el actual ciclo electoral francés, Pascal Perrineau, director del Centro de Investigaciones Políticas de París, escribía que "las clases populares son escépticas respecto a la izquierda: están decepcionadas, una parte votará el Front National, cuando quieren hacer de su voto un exabrupto,
un grito "y" en cierto modo estamos en una situación comparable a la de los años treinta del siglo pasado, cuando la la extrema derecha, los nacionalismos populistas, sube en toda Europa.
Es la expresión del malestar, de un malestar social, económico e identitario ".
El domingo, los franceses cerrarán el ciclo electoral y decidirán definitivamente la cámara legislativa.
Habrá que ver el peso del Front National, ahora presentado como "agrupación azul marina" y la consolidación de su voto alternativo.
Por otra parte, también Grecia este fin de semana elegirá parlamento, en una convocatoria en la que Aurora Dorada no esconde su componente neonazi, una ideología que tiene fuerza seguidores entre el estamento joven griego.
Los datos no dejan mucho espacio al optimismo. Aunque, de una manera mucho más lúdica pero que no deja de ser preocupante, en Polonia y Ucrania, durante la celebración de la actual europeo de fútbol, ​​se han registrado disturbios de claro signo ultraderechista.
Perdidos en el desconcierto de no saber a dónde vamos y en una profunda crisis de valores, las clases populares dudan y, en la duda, piensan que la derecha autoritaria puede dar más seguridades. Se incubando el huevo de la serpiente. Seguro que tendremos que prestar mucha atención.

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